miércoles, 20 de junio de 2007

La JeFa



El ser humano por excelencia debe socializar con su entorno y en ese proceso selectivo y algo complejo, nos damos cuenta de la personalidad de cada quien.
Algunas chocan, otras se complementan, el punto es que muchas veces, y me atrevo asegurar que suele suceder en cierto entorno, la vida demuestra una vez mas esa cara bonita de sentirte grande, importante y esencial.
Tal vez sea la topología de cada grupo pero la esencia sigue siendo la misma: siempre hay un jodedor en el asunto! Y tal vez queriendo o persistiendo, escalan y escalan y se hacen paso en dicho espacio y más aun son considerados líderes.
Un líder es un ejemplo a seguir, algo que muchos quieren ser y pocos logran, o tal vez mueren en el intento. Así mismo, es triste ser líder porque recibes las miradas de ese contexto agudo y hasta malicioso que solo detectan ver las fallas y torcidas para hacer lo mismo que le sucedió a la grandiosa Juana de Arco.
Y es como la percepción humana, un completo yin yan, en el que se puede ver las cosas buenas y malas y me atrevo asegurar que es una pionía que nos describe a diario y presume de espejo ante las circunstancias.
En la lengua japonesa jefe, líder, o esa supremacía se traduce en sama,taicho, etc..y mezclándolo con tu nombre suena hasta interesante, lamentablemente difícil es mantenerlo y estar siempre de punta en blanco para todas las situaciones.
Siempre he tenido la convicción de que en la vida existen dos topologías de personas: las que nacieron para mandar, y las que nacieron para obedecer. Y no necesariamente estar de un lado u otro es malo, porque con tan solo pedir la parada del autobusito, nosotros le estamos dictando las pautas al chofer, súbdito chofer obstinado en una cola mañanera en Caracas, que se detenga. O, simplemente el hecho de que seas supervisor, pero tengas un coordinador.
Rico es, mandar y obedecer, sería el punto clave en la vida de cualquiera, más sin embargo delegar, mandar, dirigir, establecer, no todos podemos hacerlo. Algunos si, otros no; y ese es el meollo del asunto, cada quien es cada cual, cada quien manda a su manera y aunque no mande, es dueño y señor de su mundo y hace de ella una dictadura o una democracia.

Yo por mi parte trato de subsistir entrando a ese mundo de cabecillas, al muy estilo de Bolívar sin un Páez; solo vivo así y soy feliz, amo esta posición y mas aún mi personalidad que ayuda en ello. Aunado a esto, he recibido tantas satisfacciones que ya ni concibo estar callada como ñu en el pasto.
Gracias a todas aquellas personas que me siguen en mi dictadura, aquellos que aun luchan por no dejarse llevar y a los resignados a vivir bajo este régimen. No muero por ser líder, a veces me gustaría pasar de improvisto pero así nací, así vivo y así lidiare.
Y mientras hago eso me conformo humildemente con ese titulo de Jefa, y el temor de muchos y la osadía de pocos para no dejarme convertir en una Eva Perón o en una Margaret Tatcher.


MeL.
y Marco Aurelio dijo:
"Aunque los reyes obren bien, se hablará mal de ellos".

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